8 Junio, 2026
En una liturgia realizada el viernes 5 de junio en la Parroquia Santa Elena, los estudiantes de 3° Básico participaron en el hito formativo “Ver con los ojos del corazón”, instancia que tuvo como propósito ayudarlos a descubrir la importancia de mirar a los demás con amor, respeto y empatía, reconociendo la dignidad de cada persona como hijo de Dios más allá de las apariencias.
La celebración fue guiada por nuestro capellán, padre Manuel Núñez, y por el director de Formación, Néstor Nieto. Además, contó con la participación de las familias del nivel, de nuestra rectora, Denise Ramírez, y del profesor jefe de 3° Básico, Esteban Oyarzún.
Durante la reflexión, se invitó a los estudiantes a profundizar en la forma en que observan a quienes los rodean. Se destacó que muchas veces las personas son juzgadas por lo que muestran exteriormente, cuando en realidad cada una posee una riqueza interior marcada por sus alegrías, sueños, desafíos y necesidades. En este sentido, se enfatizó que “ver con los ojos del corazón” significa descubrir el bien que Dios ha puesto en cada persona y valorar los dones que cada uno puede compartir con los demás.
Como parte de la jornada, se realizó la dinámica denominada “La ventana del corazón”, un gesto simbólico en el que los niños y niñas escribieron mensajes para sus compañeros, destacando cualidades, talentos, palabras de ánimo o aspectos positivos que valoraban de ellos. La actividad buscó fortalecer la autoestima de los estudiantes, reconocer sus virtudes y fomentar relaciones basadas en el respeto, la valoración mutua y la fraternidad.
Durante la ceremonia, nuestro capellán destacó la importancia de educar a los niños en la aceptación y el respeto hacia los demás. “Muchas veces tendemos a quedarnos en las apariencias y eso limita nuestra capacidad de comprender profundamente a las personas. A través de este hito queremos ayudar a los estudiantes a aprender, durante todo su proceso formativo, a acoger y valorar a quienes son diferentes, a comprender distintas formas de pensar y sentir, y a vivir el amor al prójimo. Si queremos construir una sociedad más sana, debemos formar a nuestros hijos sanamente. Si empezamos a ponerles trabas, entonces no estaremos haciendo bien el trabajo que Dios nos ha encomendado”, señaló.
Este hito formativo permitió a los estudiantes reflexionar sobre la importancia de mirar con el corazón, reconociendo en cada persona un valor único y fortaleciendo los vínculos de amistad y comunidad que los acompañan en su crecimiento.





















